
El Papa León saluda a los miembros de la comunidad Villa Nazareth. / Crédito: Vatican Media.
Al recibir a los miembros de la comunidad Villa Nazareth, el Papa León XIV destacó su labor como “semillero de pensamiento cristiano” donde convergen “esfuerzos intelectuales, morales y económicos” que contribuyen a “la profundización, el crecimiento y la difusión” de una cultura iluminada por las enseñanzas del Evangelio.
Villa Nazareth fue fundada en 1946, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, por el Cardenal Domenico Tardini como un lugar de acogida para huérfanos e hijos de familias numerosas y pobres. Allí se ofrece un programa educativo integral para quienes carecen de medios para cursar estudios superiores.
Años después, en 1980, de esta iniciativa surgiría la Asociación “Comunidad Domenico Tardini”, formada por laicos y clérigos “que se comprometen a vivir el significado cristiano de la propia existencia”. Miembros de ambas instituciones se encontraron este sábado con el Santo Padre en el Salón de la Bendición.
En las palabras que dirigió a los presentes, León XIV hizo un recuerdo de la historia de su comunidad y destacó el sentir originario de su fundación, que era el de “formar a jóvenes líderes que hicieran el bien, brindándoles las herramientas para vivir los valores del Evangelio en sus familias, en sus estudios, en su tiempo libre y en su práctica profesional”.
El Papa León también recordó las palabras que los Papas San Juan Pablo II y Benedicto XVI dedicaron a la comunidad: el primero les animó a “asimilar y transmitir” esa sabiduría que “purifica, integra y lleva a su plenitud los más nobles esfuerzos de la inteligencia y la laboriosidad humanas”; mientras que el segundo les invitó “a formar a sus jóvenes en el valor de tomar decisiones, en una actitud de apertura al diálogo, con referencia a la razón purificada en el crisol de la fe”.
León XIV aseguró que estos llamamientos “son hoy más válidos que nunca” en medio de un momento histórico en el que “los jóvenes tienen maravillosas oportunidades y medios de conocimiento y crecimiento”, pero también se enfrentan a “una gran necesidad de luz y orientación, especialmente para crear unidad entre la mente y el espíritu, entre la fe, el estudio, la profesión y la vida”.
“Por ello, me uno a mis predecesores, exhortándolos a continuar su labor con renovado entusiasmo. Les agradezco de todo corazón a todos ustedes —educadores, estudiantes, colaboradores, exalumnos y amigos— por el bien con que enriquecen a la Iglesia y a la sociedad cada día”, concluyó, encomendándolos a la protección de la Virgen María.