
Niños en Rmeish, Líbano, durante la celebración de su Primera Comunión el 31 de mayo de 2026. / Crédito: Rizkallah Alam
En medio de un ataque con cohetes lanzado por Hezbolá contra viviendas en la localidad de Rmeish, en el sur del Líbano, más de 50 niños celebraron su Primera Comunión como testimonio de fe, resiliencia y esperanza en medio de la guerra.
En declaraciones a medios locales, el jefe del municipio de Rmeish, Hanna Al-Amil, señaló que un misil cayó entre viviendas habitadas el domingo por la mañana y “por poco no provocó un gran desastre”.
Al-Amil subrayó que la aldea no cuenta con fuerzas militares, grupos armados ni armas, y enfatizó que sus habitantes “simplemente quieren vivir con seguridad en su tierra, lejos de la confrontación y la escalada”.
Los habitantes de Rmeish permanecen aferrados a su tierra y continúan su vida “a pesar de las difíciles circunstancias”, afirmó, pidiendo la protección de los civiles y que la aldea y sus habitantes no sean puestos en riesgo.
El incidente no es aislado. Se produce en medio de una serie de lanzamientos de misiles que afectan a aldeas cristianas en el sur del país, aumentando el temor entre los residentes locales. El viernes, varios cohetes de Hezbolá lanzados hacia fuerzas israelíes que operaban en la localidad de Dibbin cayeron en zonas residenciales y civiles de Marjayoun, causando daños materiales significativos.
Según reportes locales, un cohete impactó la iglesia greco-ortodoxa de San Jorge, dañando parte del templo, mientras otro cayó en el recinto de la escuela secundaria Sacred Hearts, provocando graves destrozos en el edificio y sus alrededores.
En declaraciones a ACI Mena, agencia en árabe de EWTN News, Rizkallah Alam, residente de Rmeish cuya hija recibió la Primera Comunión, afirmó que los habitantes viven prácticamente en estado de guerra desde el 8 de octubre de 2023.
“Vivimos la realidad de la guerra desde entonces”, dijo, añadiendo que la aldea no ha experimentado un alto el fuego real en ningún momento. “Los niños y sus padres viven en constante ansiedad. Pedimos posponer la Primera Comunión, pero el párroco se negó e insistió en celebrarla”.
Alam describió la vida cotidiana de los niños en la aldea, marcada por la inseguridad y la falta de estabilidad psicológica. “Mis hijos rezan y cantan himnos todo el tiempo, y viven pendientes de las noticias. Algunos días las escuelas abren y otros no. Hoy la situación es aún peor por el asedio”.
Señaló que las restricciones han afectado incluso los aspectos más básicos de la vida diaria. “Todo se ha vuelto inaccesible. Esperamos la llegada de convoyes de ayuda y que se les permita entrar en la aldea”.
En años anteriores, las familias organizaban grandes celebraciones de Primera Comunión. Este año, sin embargo, las circunstancias obligaron a reducirlas. “La celebración se limitó a los hogares, sin grandes festejos. También hubo menos niños porque muchas familias están dispersas: algunas en Beirut y otras fuera del país”.
Alam describió la profunda incertidumbre de padres e hijos: “La situación es extremadamente difícil. No podemos planificar ni siquiera el día de mañana”.
“Mientras hablamos, han vuelto a caer cohetes en Rmeish, hay un herido y un coche se ha incendiado”.
Entre misiles y Primera Comunión, Rmeish encarna una de las paradojas más dolorosas del sur del Líbano: una aldea que quiere vivir, familias que resisten y niños que aprenden la fe en tiempos de miedo.
Artículo publicado originalmente en EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa.