El Arzobispo de Miami y el subsecretario de Estado de EE.UU., preocupados por la Iglesia en Nicaragua en Semana Santa


Mons. Thomas Wenski, Arzobispo de Miami / Crédito: Emily Chaffins/EWTN News

El Arzobispo de Miami, Mons. Thomas Wenski; y el Subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, expresaron su preocupación por la Iglesia en Nicaragua, que en Semana Santa sufre la persecución de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

En la Misa Crismal que presidió el 31 de marzo en la Catedral de Santa María, el arzobispo resaltó que “hoy, en nuestras comunidades y en nuestras parroquias, nos encontramos rodeados de personas que necesitan desesperadamente buenas noticias”, ante la política de deportación masiva que afecta a “nuestros hermanos y hermanas haitianos, venezolanos, nicaragüenses” y cubanos, entre otros.

Tras lamentar la violencia en Haití y la represión en Cuba, el prelado se refirió a la delicada situación de los católicos nicaragüenses. “En Nicaragua, un país que ha expulsado a más de 300 obispos, sacerdotes, seminaristas y religiosos en los últimos años, el régimen ha prohibido las ordenaciones sacerdotales en cuatro diócesis”, señaló.

Con la expulsión del sacerdote José Concepción Reyes Mairena, de la Diócesis de León, en febrero de este año, ya son 309 los religiosos que han sido forzados a salir de Nicaragua.

Además, la dictadura ha prohibido las ordenaciones sacerdotales y diaconales en las cuatro diócesis que no tienen a su obispo presente, por estar exiliados: Matagalpa, Estelí, Siuna y Jinotega. En estas diócesis tampoco se celebra la Misa Crismal, en la que se bendice el aceite o crisma que se usará en los sacramentos.

En su homilía, Mons. Wenski resaltó que el mundo de hoy “necesita desesperadamente buenas nuevas” y alentó a preparase para el “Triduo Pascual, la conmemoración de la Pasión, Muerte y Resurrección de nuestro Señor” recordando que “no podemos mirar al Cristo crucificado sin mirar a aquellos crucificados ante nuestros propios ojos y verlo en ellos”.

“Una homilía muy profética”

“Me pareció una homilía muy profética en la defensa de la libertad de la Iglesia para anunciar el Evangelio en tiempo donde algunos prefieren callar”, dijo a ACI Prensa el P Edwing Román, sacerdote nicaragüense en el exilio que ahora sirve como vicario de la parroquia Santa Agatha en Miami.

La de Mons. Wenski ha sido, dijo, “una homilía valiente, oportuna, y profundamente pastoral y cercana en un momento en que la Iglesia en Nicaragua vive como todos los nicaragüenses, la represión”.

“Valoro y agradezco como sacerdote nicaragüense exiliado que un pastor de su talla, en una celebración tan importante, como la Misa Crismal en plena Semana Santa, haya incluido a nuestro pueblo que sufre y anhela su libertad, así como a nuestra Iglesia perseguida”, resaltó el presbítero.

“Gracias Monseñor Wenski por su defensa profética, por demostrar una vez más su cercanía con Nicaragua.  Su arquidiócesis ha sido un refugio para nosotros y para Mons. Silvio Báez”, concluyó.

En la Misa Crismal estuvo presente el Obispo Auxiliar de Managua, Mons. Silvio Báez, quien salió de Nicaragua al exilio en 2019 y que fue confirmado en su cargo en agosto de 2025 cuando fue recibido en el Vaticano por el Papa León XIV. El prelado celebra Misa y acompaña a la comunidad de la parroquia del P. Román, Santa Agatha en Miami.

El P. Román indicó a ACI Prensa que, en total, participaron en la Misa Crismal de ayer 4 sacerdotes exiliados, incluidos él y el P. Marcos Somarriba, párroco de Santa Agatha; además de otros seis sacerdotes que llegaron a Estados Unidos siendo niños o jóvenes; y un diácono que pronto será ordenado sacerdote, todos de origen nicaragüense.

La libertad religiosa en Nicaragua

También el 31 de marzo, Christopher Landau, Subsecretario de Estado de Estados Unidos, resaltó en X que, por Semana Santa “en toda Latinoamérica, la gente se reúne en las calles para profesar su fe y conmemorar la Pasión. Pero un año más, la dictadura de Ortega y Murillo niega al pueblo de Nicaragua el derecho a profesar su fe de esta manera”.

Esto ocurre, dijo, “prohibiendo dichas procesiones públicas. Nicaragua ha sido históricamente sede de algunas de las procesiones más bellas y famosas de la región (por ejemplo en Granada y León), y anhelo el día en que nuestros amigos nicaragüenses recuperen su libertad religiosa”.

Respondiendo a Landau, el gobierno de Nicaragua publicó una nota este jueves  titulada “Falso de toda falsedad”, en el que “desmiente categóricamente las acusaciones perversas que han emitido voceros del gobierno norteamericano” respecto a las actividades religiosas de Semana Santa.

Agrega que “en toda Nicaragua se realizan miles de actividades religiosas, católicas y de iglesias cristianas y evangélicas”.

Sin embargo, la nota no precisa que la prohibición del régimen para las actividades de Semana Santa se refiere esencialmente a la restricción de que sean públicas, es decir que se mantengan dentro de las iglesias y que no salgan a las calles.

Y si salen a las calles, son siempre controladas por la policía.

Diversos sacerdotes consultados por ACI Prensa —que hacen parte de los más de 300 presbíteros, obispos, religiosos y laicos expulsados por el régimen de Ortega y Murillo— y que han preferido mantenerse en el anonimato para evitar represalias, explican que todo esto se da de acuerdo a la conveniencia del régimen.

Martha Patricia Molina, investigadora y autora del informe Nicaragua: Una Iglesia perseguida, dijo a ACI Prensa en febrero que “un total de 5,726 procesiones serán prohibidas en la Cuaresma de 2026 para un total de 27.034 procesiones y actos de piedad popular que han sido prohibidos por la dictadura sandinista desde el año 2019”.

Nota del editor: Este artículo se actualizó para incluir la respuesta del gobierno de Nicaragua a las declaraciones de Christopher Landau.