
Sacerdote bendice el Fuego Santo durante una Misa de Vigilia Pascual en la Catedral católica de Naxos, en Grecia, el 2 de mayo de 2024. / Crédito: Alexandros Michailidis/Shutterstock.
En el marco de la Semana Santa 2026, el Obispo de San Juan de los Lagos (México), Mons. José Leopoldo González González, alentó a “disponernos a celebrar con el mayor celo la fiesta de la Pascua”, y señaló cuatro razones para “no adelantar la hora” de la Vigilia Pascual, que se celebra durante la noche del Sábado Santo.
En una circular difundida el 30 marzo, Mons. González González recordó que “desde finales de la Edad Media y hasta mediados del siglo XVIII, la solemne liturgia de la Vigilia Pascual, al ser arrancada de su lugar propio en las horas nocturnas, perdió su claridad innata y el sentido de sus palabras y símbolos”.
“Fue por ello que el Papa Pío XII en 1951 y 1953, tuvo a bien restaurar la liturgia de la sagrada Vigilia Pascual”, señaló, precisando que la finalidad de ese cambio “fue devolverle a la celebración de la Vigilia Pascual todo su esplendor litúrgico-sacramental”.
En ese marco, el prelado señaló que considera “oportuno recordar y exhortar a todos ustedes, a la fiel observancia de las normas litúrgicas relativas a la celebración de la Vigilia Pascual, particularmente en lo referente a su carácter estrictamente nocturno”.
El Obispo de San Juan de los Lagos lamentó que “se ha observado en algunos lugares la práctica de adelantar la celebración de la Vigilia Pascual a horarios vespertinos, asemejándola a una Misa ordinaria de sábado por la tarde”.
“Si bien tales prácticas pueden surgir de preocupaciones pastorales legítimas —por ejemplo la facilidad de participación—, es necesario señalar que desvirtúan el sentido profundo de la celebración pascual”, alertó.
Cuatro razones para no adelantar la hora de la Vigilia Pascual
A continuación, el prelado mexicano señaló cuatro razones para “no adelantar la hora de la celebración”.
La primera, dijo, es “el signo de la luz”, subrayando que “el Lucernario. La bendición del fuego nuevo y el encendido del Cirio pascual requiere la oscuridad de la noche para expresar adecuadamente que Cristo es la luz que elimina las tinieblas”.
“Este simbolismo de la luz que brilla en la oscuridad pierde su fuerza cuando se realiza en presencia de luz solar, ya que se vuelve irrelevante y falso”, dijo.
La segunda razón es “el carácter escatológico y vigilante de la celebración”, explicó, pues “una vigilia es, por definición, una vela o espera nocturna, por lo tanto, toda la celebración de la Vigilia Pascual se desarrolla como una espera de la resurrección del Señor”.
“Al adelantar la hora y celebrarla de manera apresurada, se pierde la noción de espera y se reduce la celebración a un acto litúrgico más, privando a los fieles de la experiencia de aguardar el tránsito del Señor de la muerte a la vida”, señaló.
El tercer motivo enumerado por el obispo mexicano es el “memorial de la historia de la salvación: el Éxodo”, pues “la Vigilia Pascual recuerda la noche de la liberación y al pueblo de Israel, que fue guiado por una columna de fuego”.
“Además, en continuidad con la tradición bíblica y litúrgica, celebrarla de noche, vincula sacramentalmente con esa noche histórica en la que Cristo, rompiendo las ataduras de la muerte, ascendió victorioso del abismo”, subrayó.
Al abordar la cuarta razón, Mons. González González precisó que “la centralidad del Misterio Pascual exige que esta celebración no sea reducida a un acto litúrgico más, dado que el Triduo Pascual es ‘el centro del año litúrgico’”.
“La normativa actual reprueba que, por comodidad o práctica pastoral, la Vigilia se reduzca y asimile a una Misa de sábado por la tarde”, aseguró el obispo.
Ante los desafíos, “buscar soluciones pastorales”
El obispo mexicano dijo a continuación que “ante los desafíos propios de nuestra realidad diocesana” es necesario “buscar soluciones pastorales que respeten la dignidad de la celebración nocturna”.
Como una alternativa, el prelado señaló la posibilidad de agrupar las comunidades “en una sola iglesia para celebrar conjuntamente la Vigilia Pascual de manera plena, festiva y estrictamente nocturna”, en vez de “realizar múltiples celebraciones apresuradas”.
También es importante la formación litúrgica y catequesis, para ayudar “a los fieles a comprender el sentido profundo tanto del Sábado Santo y la Noche de Pascua, comprendiendo que participar en la Vigilia no es el ‘último rito del Sábado Santo’, sino el inicio glorioso del Domingo de Resurrección”.
Alentó además a “que los ritos, signos y símbolos, resplandezcan por la nobleza de la sobriedad, la sencillez, el decoro y la belleza auténtica”, y pidió que se evite “toda clase de añadidos arbitrarios que el rito propio no prevé (ritos, audios, videos, pantallas, actuaciones, juegos pirotécnicos, etc.), que se introducen en la celebración y que desvirtúan el sentido de esta”.
Es necesaria, dijo también, “la adecuada organización pastoral y participación activa de los ministerios laicales”.
Al finalizar su circular, el Obispo de San Juan de los Lagos reiteró su llamado “a todos los párrocos y responsables” a evitar “toda forma de abuso o adaptación indebida que afecte la verdad del rito litúrgico”.
“La celebración nocturna de la Vigilia Pascual es redescubrir la riqueza del Misterio que celebramos. Sólo en la oscuridad resplandece plenamente la luz de Cristo resucitado, y el anuncio del Aleluya adquiere toda su fuerza performativa”, aseguró.