
Irán. / Crédito: Shutterstock
En medio del aumento de tensiones internacionales y la amenaza de una escalada militar contra Irán, el presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB), Mons. Paul S. Coakley, hizo un llamado urgente a evitar la guerra y a buscar una solución pacífica al conflicto.
“Hago un llamado al presidente Trump a dar un paso atrás del precipicio de la guerra y negociar un acuerdo justo por el bien de la paz y antes de que se pierdan más vidas”, afirmó el prelado en un comunicado difundido el 7 de abril.
El arzobispo advirtió sobre la gravedad moral de una posible ofensiva militar, especialmente ante reportes de ataques que podrían afectar la infraestructura civil. “La amenaza de destruir toda una civilización y el ataque intencional contra infraestructura civil no pueden justificarse moralmente. Existen otras formas de resolver los conflictos entre los pueblos”, subrayó.
En su mensaje, el también presidente del episcopado estadounidense retomó los recientes llamados a la paz realizados por el Papa León XIV durante la Semana Santa y la Pascua, destacando el carácter profundo y transformador de la paz cristiana.
“Después de su resurrección, Jesús se apareció a sus discípulos en Jerusalén, y sus primeras palabras fueron: ‘La paz esté con ustedes’”, recordó. Citando el mensaje Urbi et Orbi del Santo Padre, añadió: “La paz que Jesús nos da no es una paz que simplemente silencia las armas, sino una que toca y transforma el corazón de cada uno de nosotros. ¡Hagamos oír el clamor por la paz que brota de nuestros corazones!”.
En ese contexto, Mons. Coakley destacó la convocatoria del Papa a una jornada especial de oración. “El Papa León ha invitado a todos a unirse a una vigilia de oración por la paz el sábado 11 de abril”, indicó.
Asimismo, dirigió una exhortación particular a los fieles: “Hago un llamado especial a mis hermanos obispos, a los sacerdotes, a los laicos y a todas las personas que anhelan la verdadera paz a unirse a la Vigilia por la Paz del Santo Padre, ya sea de manera virtual, en parroquias, capillas o ante el Señor en el silencio del corazón”.
La ONU pide respetar el alto el fuego y proteger a civiles
El llamado de los obispos se produce en un contexto internacional marcado por recientes avances diplomáticos y, al mismo tiempo, graves episodios de violencia en la región.
El secretario general de la ONU, António Guterres, acogió con satisfacción el anuncio de un alto el fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán, tras semanas de hostilidades.
Según su portavoz, Guterres “insta a todas las partes implicadas en el actual conflicto de Oriente Medio a que cumplan con sus obligaciones en virtud del derecho internacional y respeten los términos del alto el fuego, con el fin de allanar el camino hacia una paz duradera y global en la región”.
En esta misma línea, el Papa León XIV acogió la tregua como una oportunidad para avanzar hacia la paz.
“Acojo con satisfacción y como signo de viva esperanza el anuncio de una tregua inmediata de dos semanas”, afirmó, alentando a acompañar con la oración este “delicado trabajo diplomático”.
El Santo Padre insistió en que “sólo a través del regreso a la negociación se puede alcanzar el fin de la guerra”.
El líder de la ONU subrayó además la necesidad urgente de proteger la vida de los civiles y aliviar el sufrimiento humano, e informó que su enviado personal en la región trabaja para apoyar los esfuerzos de paz.
Sin embargo, la situación sigue siendo crítica en otros frentes. La ONU condenó “enérgicamente la pérdida de vidas civiles” en el Líbano, tras intensos bombardeos que habrían dejado decenas de muertos en pocos minutos, e insistió en que las partes deben “recurrir a los canales diplomáticos, cesar las hostilidades y renovar su compromiso” con las resoluciones internacionales.
Asimismo, organismos del sistema de Naciones Unidas advirtieron sobre el aumento de violaciones de derechos humanos contra los palestinos, señalando que, pese a los avances en el alto el fuego con Irán, persiste el sufrimiento de la población civil en Gaza y Cisjordania.
De este modo, tanto la Iglesia como la comunidad internacional coinciden en la urgencia de frenar la violencia y priorizar el diálogo.
En esa línea, el Arzobispo Coakley concluyó su mensaje invitando a la oración confiada: “Encomendemos al Señor ‘todos los corazones que sufren y esperan la verdadera paz que solo Él puede dar. Encomendémonos a Él y abramos nuestros corazones. Él es el único que hace nuevas todas las cosas (cf. Ap 21,5)’”.