
El P. Alejandro Canales, misionero comboniano, lleva casi 50 años en Chad. / Crédito: OMP España
El misionero español Alejandro Canales lleva 48 años impulsando comunidades cristianas en Chad, pese al pesimismo de los colonizadores franceses que subrayaron el arraigo musulmán del país: “¿Qué vais a hacer vosotros allí? No se necesitan misioneros en el Chad”.
Pero no les hicieron caso. Canales afirmó, durante la presentación de la memoria anual de Obras Misionales Pontificias en España correspondiente al año 2025, que tiene una “vocación misionera de por vida”, que comenzó en su adolescencia.
Después de formarse con los misioneros combonianos, llegó en 1978 a Chad, donde había “una situación un poco incierta” por la inseguridad. Formó pronto una comunidad con otros tres hermanos de su congregación, que ya fallecieron.
Aunque los primeros misioneros habían llegado 30 años antes, la evangelización era aún incipiente. “Pusimos dos centros de formación de catequistas como primera preocupación y como primera necesidad. No puede haber comunidad cristiana si no hay alguien que les conduzca, que les sostenga con un catecumenado un poco más serio”, describió.
No en vano, la figura del catequista en tierras de misión no es la misma que en países de gran implantación católica, pues no se limitan a formar principalmente a niños, sino que son los verdaderos dinamizadores de las comunidades en ausencia de un presbítero.
Hace casi cinco décadas, en Chad había cuatro diócesis católicas, que hoy ya son ocho. Fue importante en este desarrollo el “boom vocacional” de finales de los años 80 del siglo XX.
Según han crecido las comunidades locales, el misionero explica que los combonianos han tenido que acompasar su presencia a la nueva realidad de la Iglesia local. “Hemos tenido también que ir adaptándonos como misioneros, porque ya había un personal local”, admite.
Así, pasan de liderar a convertirse en “un referente por la edad, por lo que has vivido, por la estima que el clero local naciente va teniendo”. Así, su labor ahora es más la de acompañar a la comunidad, en especial a los sacerdotes, como “alguien con el que poder hablar sobre la vida sacerdotal y la vida espiritual y los proyectos de trabajo”.
Hay una preocupación especial por los 150 seminaristas mayores, a quienes se les propone un exigente programa de estudios, que incluye completar las licenciaturas de Filosofía y Teología, “para que haya más libertad en las personas a la hora de discernir sobre sus vocaciones”.
La fuerza transformadora del Evangelio
El P. Canales recuerda que, cuando los colonizadores franceses les desalentaban, “se les dijo que no”. Hoy, casi 50 años después, expresa con convicción que “hay unas comunidades cristianas florecientes que están llevando adelante un camino de fe interesante que ilumina las realidades sociales”.
“Siempre tengo presente que el anuncio del Evangelio transforma socialmente. Lo digo por experiencia”, enfatiza, pues en los lugares donde ha penetrado la Palabra “hay un laicado, una respuesta de familia y un catecumenado floreciente”.
Pese a estas buenas noticias, el celo apostólico del comboniano no descansa: “Hay que seguir sosteniendo a esas comunidades cristianas un poco para que vayan adelante y que respondan como el Señor les manda responder”, destaca.
Tras una Pascua en la que en las parroquias cercanas han bautizado a 3.500 adultos y jóvenes, tras cuatro años de catecumenado exigente, el misionero se pregunta: “¿Quién los va a sostener? Tiene que haber vocaciones sacerdotales, vocaciones religiosas, vocaciones laicales para acompañar a estos cristianos. Si no, se les bautiza y se les manda a la deriva”.
Ayuda al misionero con oración y limosna
Durante la presentación de la memoria anual, el director de OMP España, el P. José María Calderón, expuso que “el misionero se va a evangelizar y nosotros estamos detrás con nuestra oración y con nuestra limosna”.
En el año 2025, se registraron 9.842 misioneros. Los 5.335 que están en activo tiene una media de edad de 76 años y entre ellos se cuentan 6 cardenales, 72 obispos, 458 sacerdotes diocesanos, 1.283 sacerdotes religiosos, 2.870 consagrados y 646 laicos.
Dos tercios se encuentran en países del continente americano, siendo Perú, con 494, y Venezuela, con 373, donde se encuentra el mayor número.
OMP España mantiene contacto constante con todos ellos, la mayoría a través del correo electrónico, pero también a través de WhatsApp.
En las campañas de recogida de fondos que se realizan en las jornadas de la infancia misionera, el Domund y las vocaciones nativas, en 2025 se recogieron más de 15 millones y medio de euros, una cifra que cae bastante por debajo de la tendencia alcista sostenida durante los últimos cinco años. De ellos, cerca de 12 millones se entregaron a Roma para ser asignados a los 1.131 territorios de misión.