
El Binnenhof en La Haya (Países Bajos), alberga la sede de ambas cámaras de los Estados Generales, así como la oficina del primer ministro. / Crédito: Alexandre.Rosa/Shutterstock.
Los Países Bajos han registrado el primer caso reportado de un procedimiento para poner fin a la vida de un menor de 12 años desde que ampliaron su normativa sobre eutanasia en 2024, un hecho que ha reavivado las preocupaciones éticas entre voces católicas y provida por el creciente alcance de las leyes que permiten la muerte asistida.
Según el informe anual 2025 del gobierno neerlandés sobre la interrupción del embarazo en etapas avanzadas y los procedimientos para poner fin a la vida, las autoridades recibieron a finales de 2025 un reporte relacionado con un niño de entre 1 y 12 años. Se trata del primer caso conocido desde que los Países Bajos ampliaron su normativa para permitir la eutanasia de menores de ese grupo de edad en circunstancias limitadas.
La ministra de Salud de los Países Bajos, Sophie Hermans, confirmó en una carta del 22 de junio dirigida a la Cámara de Representantes neerlandesa que “a finales de 2025, el comité recibió su primer informe sobre la terminación de la vida de un niño de entre 1 y 12 años”.
Se han dado a conocer pocos detalles sobre la edad del menor, su enfermedad o las circunstancias del caso. Conforme a la legislación neerlandesa, todos estos casos son revisados por un comité independiente para determinar si se cumplieron los requisitos legales.
Según la carta de Hermans, un comité médico-jurídico revisó la muerte, la evaluó y remitió un dictamen consultivo a la fiscalía, que deberá decidir de manera independiente los siguientes pasos. Se espera que el comité publique su dictamen en su sitio web.
Ampliación de la política de eutanasia en los Países Bajos
Los Países Bajos se convirtieron en el primer país del mundo en legalizar la eutanasia para adultos en 2002. Antes de la ampliación de 2024, la eutanasia ya estaba permitida para bebés menores de un año en circunstancias excepcionales y para menores de 12 años en adelante, sujetos a requisitos de consentimiento parental.
Las autoridades neerlandesas señalaron que la normativa fue diseñada para atender un reducido número de casos de niños con enfermedades terminales que experimentan lo que las autoridades describen como un “sufrimiento insoportable y sin esperanza”.
Según las normas vigentes, la eutanasia para niños de entre 1 y 12 años puede autorizarse cuando el menor padece una enfermedad terminal, sufre de manera insoportable sin posibilidad de mejoría y no existe un tratamiento razonable ni una alternativa de cuidados paliativos.
El informe de 2025 registró tres abortos en etapas avanzadas, ningún procedimiento reportado para poner fin a la vida de recién nacidos y un procedimiento reportado para poner fin a la vida de un niño de entre 1 y 12 años.
Bioeticistas católicos expresan su preocupación
El caso reportado del menor de 12 años ha suscitado críticas de líderes católicos y provida, quienes sostienen que la respuesta de la sociedad ante el sufrimiento debe ser el cuidado compasivo y un manejo eficaz del dolor, y no poner fin intencionalmente a una vida humana.
“Esto constituye claramente una grave violación ética”, afirmó Joseph Meaney, investigador principal y director de coordinación internacional del National Catholic Bioethics Center. “La Iglesia enseña que la eutanasia y el suicidio asistido son intrínsecamente malos y, por tanto, nunca pueden justificarse moralmente. El caso de la eutanasia en niños es aún más grave, ya que un menor no puede otorgar un consentimiento informado”.
Meaney señaló que, aunque la eutanasia pueda parecer compasiva en casos de sufrimiento intenso, “es un grave error”, y subrayó que “las personas humanas poseen una dignidad especial” y que la medicina moderna ofrece medios éticos para controlar el dolor y atender a los enfermos graves y a quienes se encuentran al final de la vida.
También advirtió que los Países Bajos han servido con frecuencia como referente de las políticas sobre eutanasia en todo el mundo.
“La ampliación de los límites de lo que la ley permite en materia de muerte provocada mediante intervención médica suele ocurrir primero en los Países Bajos y luego extenderse a otros países”, afirmó Meaney.
Implicaciones internacionales
El caso se produce en medio del debate sobre la muerte asistida en varios países occidentales.
Meaney advirtió que muchas jurisdicciones comienzan legalizando la eutanasia en circunstancias limitadas para, posteriormente, ampliar gradualmente los criterios de elegibilidad.
“Después de unos años de legalización, los activistas presionan para eliminar las restricciones o ampliar las categorías de personas autorizadas para ser objeto de eutanasia o suicidio asistido”, afirmó.
Matt Vallière, director ejecutivo del Patient Rights Action Fund, expresó preocupaciones similares.
“Cuanto más amplían los límites, más probable es que otros países lo consideren, especialmente en Occidente, tanto en Europa como en América”, afirmó Vallière. “Actualmente hay proyectos de ley pendientes en Francia, el Reino Unido y Escocia”.
También señaló los acontecimientos registrados en Estados Unidos.
“También se observa este intercambio de ideas entre aquí y los estados. Hay 12 estados, además del Distrito de Columbia, que han legalizado oficialmente el suicidio asistido”, indicó.
El informe se publica en un contexto en el que la eutanasia sigue aumentando en los Países Bajos. En 2025 se reportaron más de 10.000 muertes por eutanasia en el país, lo que representa una proporción cada vez mayor del total de fallecimientos anuales.
Los Países Bajos siguen siendo uno de los pocos países que permiten la eutanasia de menores de edad. Bélgica eliminó las restricciones de edad para la eutanasia en 2014, mientras que las propuestas para legalizar la muerte asistida continúan debatiéndose en varios países occidentales.
Artículo publicado originalmente en EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa.