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La cancelación a último minuto de dos funerales católicos de prominentes masones italianos ha revelado una creciente confusión en torno a la masonería y su relación con la Iglesia en Italia, después de una década de controvertidos esfuerzos por entablar un diálogo con esta organización secreta, proscrita desde hace mucho tiempo por la Iglesia.
A comienzos de agosto se había programado el funeral de Bruno Battisti D’Amario, de 88 años, un destacado guitarrista clásico italiano conocido por su prolongada colaboración con el fallecido compositor de bandas sonoras Ennio Morricone, quien murió el 5 de agosto.
El funeral, que debía celebrarse el 7 de agosto en la iglesia de Santa Maria in Montesanto, también conocida como la “Iglesia de los Artistas” de Roma, fue cancelado después de que el Gran Oriente de Italia, una de las principales obediencias masónicas del país, revelara en un homenaje publicado en internet —y posteriormente eliminado— que el músico era un masón de alto rango, de “grado 33”.
Después de que el diario católico italiano La Nuova Bussola Quotidiana alertara al sacerdote local sobre los vínculos masónicos del fallecido, este informó al rector de la iglesia, Mons. Antonio Staglianò. Staglianò se puso entonces en contacto con el Cardenal Baldassare Reina, Vicario General de la Diócesis de Roma, quien consultó a la oficina jurídica de la diócesis antes de negar la autorización para la Misa exequial. Como explicó Mons. Staglianò, el Cardenal Reina “no tuvo más alternativa que negar la autorización para la Misa exequial”.
Dos días después, el Obispo de Sanremo-Ventimiglia, Mons. Antonio Suetta, anunció una medida similar y suspendió a última hora las exequias de Mario Tarducci, antiguo gran maestro del Gran Oriente de Italia. El funeral de Tarducci, de 73 años, debía celebrarse en la iglesia de San Marcos Evangelista, en Camporosso, cerca de Sanremo. Mons. Suetta conoció los vínculos masónicos de Tarducci después de que fueran revelados por periódicos locales.
Ambos funerales fueron prohibidos en virtud del canon 1184, que establece que, a menos que la persona hubiera dado alguna señal de arrepentimiento antes de morir, deben negarse las exequias eclesiásticas “a los notoriamente apóstatas, herejes o cismáticos”. También se aplica “a los que pidieron la cremación de su cadáver por razones contrarias a la fe cristiana” y “a los demás pecadores manifiestos, a quienes no pueden concederse las exequias eclesiásticas sin escándalo público de los fieles”. Si surge alguna duda, se debe consultar al Ordinario del lugar y atenerse a sus disposiciones.
Sin embargo, las dos cancelaciones han suscitado varias preguntas, entre ellas cómo fue posible que ambos funerales estuvieran tan cerca de celebrarse.
La Iglesia Católica ha prohibido formal y sistemáticamente que los católicos pertenezcan a la masonería desde la bula In eminenti, promulgada por Clemente XII en 1738. El Vaticano emitió una nota doctrinal que reiteró esta prohibición en una fecha tan reciente como noviembre de 2023.
Funeral en Roma
Respecto del funeral en Roma, el párroco dijo a La Nuova Bussola Quotidiana que estaba “consternado” al enterarse de la pertenencia de D’Amario a la masonería, de la que este no había dado señales de renegar. Tampoco existía evidencia alguna de que se hubiera convertido a la fe católica. Mons. Staglianò declaró al periódico que “estábamos completamente a oscuras sobre todo el asunto”, al igual que la hija de D’Amario. Ella estaba afectada porque a su padre no se le concedió un funeral católico, por lo que en su lugar se celebró un servicio de oración para la familia, conforme al derecho canónico, y el alma del difunto fue encomendada a la misericordia de Dios.
Mons. Staglianò, quien también es presidente de la Pontificia Academia de Teología, explicó que también podrían celebrarse Misas en sufragio por el músico después del entierro, como se acostumbra 30 días después del fallecimiento, pero no se le podía conceder el rito de las exequias católicas.
Sin embargo, la versión del rector presenta algunas inconsistencias: Mons. Staglianò afirmó que había sido informado del funeral por su propio personal, que había sido alertado por la Secretaría de Estado del Vaticano. Esto contrasta con lo que había declarado a La Nuova Bussola Quotidiana: que desconocía la pertenencia de D’Amario a la masonería cuando el periódico se la reveló por teléfono.
La participación de Mons. Staglianò en esta historia es significativa. Fue una de las principales figuras detrás del primer encuentro público entre altos representantes de la Iglesia y líderes masónicos, celebrado en Milán en febrero de 2024. Según Riccardo Cascioli, director de La Nuova Bussola Quotidiana, que tuvo acceso a la reunión privada, el prelado mostró una “notable familiaridad con los grandes maestros presentes”.
El encuentro fue fruto de un creciente acercamiento entre representantes de la Iglesia y la masonería italiana, que comenzó con una carta abierta dirigida en 2016 por el Cardenal Gianfranco Ravasi a los “queridos hermanos masones”. La carta identificaba ámbitos para el diálogo y la acción conjunta, aunque seguía reconociendo la existencia de serias diferencias.
Durante el encuentro de Milán, el Cardenal Francesco Coccopalmerio planteó la idea de establecer un “diálogo permanente” oficial entre los representantes de la Iglesia y los líderes masónicos, y todos los presentes insistieron en una supuesta compatibilidad entre la pertenencia a la masonería y a la Iglesia Católica.
“Señalaron que también hay muchos católicos dentro de la masonería y consideraron anacrónica la barrera levantada por la Iglesia, particularmente a la luz del ‘¿Quién soy yo para juzgar?’ y del ‘todos, todos, todos’ del Papa Francisco”, escribió Cascioli en un editorial publicado el 11 de agosto. “En otras palabras, si los divorciados vueltos a casar pueden recibir los sacramentos, ¿por qué no pueden hacerlo los masones? ¿Por qué se bendice a las parejas del mismo sexo mientras los masones deben permanecer fuera de la Iglesia? ¿Acaso la tan pregonada misericordia del pontificado del Papa Francisco no se aplica a los masones?
“Por eso solicitaron explícitamente que la pertenencia a la masonería dejara de considerarse un impedimento para recibir los sacramentos”, escribió Cascioli. “La petición de funerales católicos constituye, por tanto, un paso en esa dirección”.
La decisión de Mons. Suetta
Respecto del funeral cancelado en la diócesis de Mons. Suetta, el obispo no sabía nada del caso hasta que se hicieron públicos los vínculos masónicos de Tarducci, después de que ya se hubiera organizado el funeral. En un comunicado, Mons. Suetta afirmó estar de acuerdo con la actuación del Cardenal Reina y canceló el funeral conforme al canon 1184.
Otro aspecto de interés sobre los funerales, señalado por La Nuova Bussola Quotidiana, fue la cobertura mediática sorprendentemente desigual de ambos casos. Mons. Suetta —conocido por su ortodoxia, su firme oposición al aborto y su reciente llamado a evangelizar a los musulmanes— fue ampliamente criticado como duro y poco caritativo, mientras que Mons. Staglianò apenas recibió críticas, favorecido por su afirmación de que había sido alertado por la Secretaría de Estado del Vaticano, y no por las informaciones de La Nuova Bussola Quotidiana.
Para Cascioli, ambos incidentes revelan una creciente complicidad de los líderes de la Iglesia italiana y de la masonería italiana. “Sin duda existe una pretensión por parte de las logias masónicas de ser aceptadas por la Iglesia, una pretensión que cobró fuerza precisamente durante el pontificado del Papa Francisco, cuya encíclica Fratelli tutti —con su teorización de la ‘fraternidad universal’— tiene cierto sabor masónico”, dijo al National Catholic Register el 12 de agosto.
“Llegados a este punto, creo que el Papa debería intervenir nuevamente con claridad para condenar la masonería y reafirmar que pertenecer a ella es incompatible con ser católico”, añadió. “Existe una gran confusión sobre este asunto”.
“Precisamente esta mañana”, afirmó, “un conocido mío —un policía católico— me preguntó, después de leer mi artículo, si deben condenarse todas las formas de masonería o si existen logias compatibles. ¿La razón? Varias logias lo habían invitado a unirse y él estaba convencido de que algunas eran compatibles”.
Artículo publicado originalmente en el National Catholic Register. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa.