
El Papa León XIV pronuncia su discurso en la Basílica de San Marino, este sábado 22 de agosto de 2026. Crédito: Vatican Media.
Desde la República de San Marino, este sábado 22 de agosto, el Papa León XIV hizo un llamado a los jóvenes a abrir “la puerta de su corazón” a Dios y les aseguró que “la auténtica libertad sólo la encontramos en Jesucristo”.
Tras su llegada a San Marino, una de las repúblicas más pequeñas y antiguas del mundo, y un encuentro con los Capitanes Regentes, Alice Mina y Vladimiro Selva, el Papa se dirigió a la Basílica de San Marino. Allí, junto a la comunidad de sacerdotes y fieles católicos, adoró al Santísimo Sacramento y veneró las reliquias de San Marino.
“Me alegra encontrarme con ustedes en esta basílica”, dijo el Papa en su discurso posterior al momento de oración. “Quisiera que viviéramos juntos este momento como una pausa en nuestro camino común tras las huellas de Cristo”.
Al dirigirse especialmente a los jóvenes, León recordó las palabras pronunciadas por su predecesor Benedicto XVI al visitar San Marino en 2011: “No os quedéis en las respuestas parciales, inmediatas […], más fáciles en un primer momento y más cómodas, que pueden dar algunos ratos de felicidad, de exaltación, de embriaguez, pero que no os llevan a la verdadera alegría de vivir”.
“Y luego añadía: ‘¡Vuestro corazón es una ventana abierta al infinito!’. Pues bien, queridos jóvenes: ¡mantengan abierta esa ventana! Sigan con la mirada del alma los senderos que trazan en ustedes los grandes anhelos de belleza, bondad y vida que llevan en el corazón”, alentó León.
“Si observan atentamente su recorrido y escuchan su voz, estos los conducirán a lo alto, al encuentro con Dios, allí donde Él los busca y los espera; y, con su ayuda, sus sueños tendrán la fuerza necesaria para dejar huella en la historia y mejorarla”, añadió.
Como “segundo llamado”, el Papa dijo a los jóvenes: “¡Abracen con entusiasmo su misión en el mundo! Háganlo, ante todo, procurando comprender cuál es el llamado para ustedes, único para cada uno, y valorar su grandeza”.
“Después, entréguense a él e inviertan sin reservas toda la riqueza de los dones que Dios les ha concedido”, continuó, animándolos a no tener “miedo de tomar decisiones exigentes, como el matrimonio, la consagración, el ministerio ordenado, la vida profesional o el compromiso social y político”.
El Santo Padre también expresó su “sincero agradecimiento a los sacerdotes, catequistas y educadores”, quienes “trabajan por el crecimiento humano y cristiano de los jóvenes”, y destacó su labor “oculta, pero muy importante” de ayudar a los padres, “primeros responsables de la educación de sus hijos en la fe”.
“La familia, en efecto, es el primer lugar de formación en la fe, el seno natural en el que el Evangelio se aprende desde la infancia y se respira cotidianamente”, dijo, por lo que alentó a establecer “un pacto educativo, para que los padres se sientan involucrados, redescubran ellos mismos la fe de una manera nueva y tengan la alegría de transmitir a sus hijos los valores cristianos de los que son depositarios”.
Al advertir que “vivimos en un mundo herido por numerosos conflictos”, el Papa aseguró que, ante “estas inquietantes tendencias”, la respuesta de los creyentes “no puede ser otra que recorrer con una convicción aún mayor el camino del Evangelio”.
Hacia el final de su mensaje dentro de la basílica, el Papa alentó a los fieles a vivir la comunión, dando “testimonio de unidad en nuestras comunidades: entre las parroquias y, dentro de ellas, entre pastores y fieles, entre los distintos carismas y ministerios”.
“Esto también forma parte del patrimonio del Evangelio vivido que nos dejaron los santos Marino y León, y de la misión que tenemos de seguir haciendo crecer con constancia y entrega lo que ellos comenzaron”, expresó.
Concluido su encuentro en el interior de la basílica, el Santo Padre dirigió un saludo a los fieles que se encontraban en el exterior y se dirigió nuevamente de forma especial a los jóvenes: “Abran la puerta de su corazón, escuchen siempre a Jesucristo y nunca tengan miedo de escuchar lo que Jesús quiere decirle a cada uno de ustedes”.
“Reconozcan en sí mismos el valor de la vida. El valor de tu vida, de ti, que fuiste creado por Dios y eres amado por Dios: tu vida tiene un gran valor para nosotros, para la Iglesia, para tu familia y para el mundo entero”, aseguró el Papa.
“Crean en lo que Dios ha creado, porque todos ustedes son hijos e hijas de Dios y Dios los ama”, añadió.
Recordando que en San Marino “tienen un lema muy hermoso”, que es “una sola palabra: ‘Libertas’”, que significa libertad, el Santo Padre les aseguró que “la auténtica libertad sólo la encontramos en Jesucristo, la encontramos en la verdad”.
“Si tienen a Jesucristo en el corazón, si poseen la verdad y la libertad de seguir a Jesús, no necesitan temer ninguna otra cosa. Porque Jesús camina con ustedes y nos llama a todos, nos convoca a caminar todos juntos”, afirmó.