La lección del evangelio de este domingo para cuando nos sentimos tristes y defraudados


La cena de Emaús, anónimo del siglo XVII (Museo del Prado). / Crédito: Dominio público.

Un arzobispo peruano explica la lección del pasaje del Evangelio de este domingo, sobre los discípulos de Emaús, especialmente para cuando “nos sentimos tristes y defraudados”.

Mons. Javier Del Río Alba, Arzobispo de Arequipa (Perú), escribe un artículo sobre el evangelio dominical, enviado a ACI Prensa, en el que recuerda que los discípulos de Emaús volvían de Jerusalén a su aldea, tristes por la muerte de Jesús, en quien tenían depositada su esperanza.

En el camino se les une un “desconocido”, que les explica que la muerte de Jesús no es un fracaso sino el cumplimiento de las Escrituras. Cuando luego Él parte con ellos el pan, se dan cuenta que es el mismo Jesús Resucitado y vuelven a Jerusalén para contarles lo ocurrido a los apóstoles.

“Este episodio tiene mucho que ver con nosotros. Muchas personas dejan la Iglesia porque se sienten defraudadas por Dios, especialmente cuando las cosas no van como ellas quisieran o como se lo piden”, afirma el arzobispo.

Esto, indica, “se debe a que los hombres tenemos la tendencia de hacernos nuestra idea de Dios y queremos que Dios responda a nuestras ideas y haga nuestra voluntad, lo que nosotros creemos que debe hacer, por lo general librarnos del sufrimiento y solucionar nuestros problemas”.

El prelado resalta entonces que “el episodio de los discípulos de Emaús nos enseña la importancia de escuchar a Jesús. Siempre, pero especialmente cuando nos sentimos tristes y defraudados. La Palabra de Dios despierta la esperanza, porque nos hace presente que no estamos solos”.

Junto con esto, resalta, es importante entonces “participar en la Eucaristía, en la que el Señor resucitado se nos entrega gratuitamente y se hace uno con nosotros”.

“Si así lo hacemos —concluye— experimentaremos que, como les sucedió a los dos de Emaús, la compañía de Jesús transforma el corazón y la vida”.