“Sólo Dios libera”: El Papa León XIV anima a denunciar el mal y transformar la historia de Camerún


Religiosas esperan al Papa León XIV en el aeropuerto de Bamenda para la Santa Misa / Crédito: EWTN

Después de participar en una oración por la paz en Bamenda, una de las zonas más castigadas por el conflicto separatista que desde hace casi una década azota Camerún, el Papa León XIV se trasladó al aeropuerto para presidir la Santa Misa, antes de regresar a la capital camerunés de Yaundé. 

En el aeropuerto de Bamenda, una multitud colorida de fieles aguardaba al Santo Padre en un ambiente festivo, entre cánticos que estallaron en aplausos a su llegada. 

Una multitud colorida de fieles aguardaba al Santo Padre en un ambiente festivo. Crédito: Marco Mancini/EWTN News
Una multitud colorida de fieles aguardaba al Santo Padre en un ambiente festivo. Crédito: Marco Mancini/EWTN News

Después de recorrer el pasillo central y saludar a los fieles desde el papamóvil blindado, el Santo Padre procesionó junto a otros sacerdotes y obispos del país hasta el altar construido para la ocasión, protegido por una gran carpa con los colores de la bandera del Vaticano.

Al inicio de su homilía, leída en inglés, el Santo Padre quiso expresar su cercanía a los ciudadanos de Camerún, una tierra marcada por la pobreza, crisis alimentarias y sanitarias, la corrupción moral, social y política, y la migración de jóvenes. 

El Pontífice citó asimismo la proliferación del odio y la violencia, así como la explotación del continente africano desde otros países del exterior. 

Imagen de la Misa en el aeropuerto de Bamenda. Crédito: EWTN
Imagen de la Misa en el aeropuerto de Bamenda. Crédito: EWTN

“Es el momento de transformar la historia del país”

Consciente de esa realidad a la que se enfrenta la sociedad camerunesa, el Papa León XIV les animó a no darse por vencidos: “Este es el momento de cambiar —exhortó— de transformar la historia del país”. 

“Hoy y no mañana, ahora y no en el futuro, ha llegado el momento de reconstruir; de componer nuevamente el mosaico de la unidad ensamblando la variedad y las riquezas del país y del continente; de edificar una sociedad en la que reinen la paz y la reconciliación”, alentó.

Frente a la resignación y la impotencia, el Pontífice recordó que “la Palabra de Dios abre espacios nuevos y genera transformación y sanación, porque es capaz de poner el corazón en movimiento, de desestabilizar la marcha normal de las cosas a las que fácilmente nos acostumbramos, de convertirnos en protagonistas activos del cambio”.

“Recordemos esto: Dios es novedad, crea cosas nuevas, nos hace personas valientes que, desafiando al mal, construyen el bien”, afirmó.

“Sólo Dios libera”

En esta misma línea y con el propósito de animar a los fieles, el Santo Padre indicó que el primer paso para cambiar las cosas es la “denuncia del mal”. 

De este modo, subrayó que obedecer a Dios “no es un acto de sumisión que nos oprime o anula nuestra libertad”, sino que “nos hace libres, porque significa confiarle nuestra vida y dejar que sea su Palabra la que inspire nuestra manera de pensar y de actuar”. 

“El que obedece a Dios antes que a los hombres y al modo de pensar humano y terrenal, encuentra la propia libertad interior, logra descubrir el valor del bien y a no resignarse al mal, redescubre el camino de la vida y se convierte en constructor de paz y fraternidad”, destacó.

Por ello, les aseguró que la esperanza de un cambio en la sociedad es posible si confían en Dios: “Debemos llevar siempre en el corazón y en la mente la apelación del apóstol Pedro: obedecer a Dios, no a los hombres”. 

Al término de su discurso, pidió evitar “las sendas que mezclan la fe católica con otras creencias y tradiciones de tipo esotérico o gnóstico que, en realidad, a menudo tienen fines políticos y económicos”. 

“Sólo Dios libera; sólo su Palabra abre caminos de libertad; sólo su Espíritu nos hace personas nuevas con la capacidad de cambiar este país”, concluyó.