Desde Pavía, el Papa León explica cómo ser piedras vivas que den testimonio del Evangelio como San Agustín


El Santo Padre ante las reliquias de San Agustín, en Pavía. / Crédito: Daniel Ibáñez/EWTN News.

El Papa León llegó este sábado a Pavía, en el marco de su visita pastoral a Lombardía, en Italia. Al descender del helicóptero que lo trasladó desde Roma, el Santo Padre fue recibido por el Obispo de Pavía, Mons. Corrado Sanguineti y las autoridades civiles locales.

Inmediatamente se dirigió al Centro Nacional de Hadronterapia Oncológica para encontrarse con niños que reciben tratamiento y sus familiares. El Papa León saludó individualmente a los jóvenes pacientes y luego habló sobre la importancia de la familia:
“Hagan comprender a todo el mundo cómo, cuando hay momentos difíciles, si no está la presencia, el amor de la familia, todo es más difícil”, dijo. “Dios no quiere que nadie sufra. Lo que Dios nos promete es que estará siempre presente, incluso cuando somos demasiado débiles, nos envía ángeles”, comentó.

Además, agradeció a los profesionales del centro oncológico, afirmando que “Dios actúa en nuestras vidas también a través de los médicos, los enfermeros, tantas personas”. Luego destacó la importancia de la investigación científica, recomendando a todos que “cuando las cosas son difíciles, pongamos toda nuestra confianza en Dios”.

Encuentro con la comunidad agustiniana y las reliquias de San Agustín

Luego de su visita al centro oncológico, el Papa León llegó a la Basílica de San Pedro en Ciel d’Oro, donde sostuvo un encuentro con la comunidad de los agustinos. 

León XIV saludó al Prior, el P. Joseph Farrell, y después, hablándole a todos los presentes, dijo que San Agustín “no es nuestro, es de la Iglesia y nuestra misión es darlo a conocer en la Iglesia”, porque “tiene mucho que ofrecer en este tiempo”.

Tras esta breve reunión, el Santo Padre veneró las reliquias de San Agustín y presidió la Liturgia de la Palabra. Después de los saludos de Mons. Sanguineti y del P. Farrell, el Papa pronunció su homilía.

¿Cómo ser piedras vivas?

León XIV comenzó expresando su alegría por estar en medio de la Iglesia que peregrina en Pavía, a la que se refirió como una comunidad “de antigua tradición” que no se ha dejado “desalentar por los cansancios, por el contexto secularizado y por las dificultades en la transmisión de la fe”.

El primer Obispo de Pavía fue San Siro, en el siglo IV. Se trata de una localidad de origen romano en la que ya existía una comunidad cristiana incluso antes de esa fecha.

El Papa explicó que para no desalentarse “se necesita una mirada animada por el espíritu de la fe” que ayude a leer la realidad “de manera más profunda” y que anime a “no caer en una actitud negativa y pesimista, incapaz de generar vida nueva”.

“La mirada que se nos pide —y que el Espíritu Santo nos da— es, en cambio, la de Jesús”, dijo León XIV, explicando que es una mirada que permite ver “la mano providente del Padre” aún en medio de las dificultades y las incomprensiones.

León XIV pronunciando su homilía en la Basílica de San Pedro en Ciel d'Oro. Crédito: Daniel Ibáñez/EWTN.
León XIV pronunciando su homilía en la Basílica de San Pedro en Ciel d’Oro. Crédito: Daniel Ibáñez/EWTN.

Reflexionando sobre las lecturas de la liturgia, tomadas de la primera carta de San Pedro, el Pontífice destacó la urgencia de que los discípulos del Señor sean “piedras vivas”.

El Papa León explicó que la directriz de San Pedro para ser “una Iglesia viva” es “estar unidos a Cristo” quien es “el fundamento del edificio espiritual, es la piedra angular colocada como base de nuestro camino eclesial, de la acción pastoral y de la evangelización”.

“Este ser edificados y edificar en Cristo nos preserva del riesgo de dispersarnos y cansarnos en cosas secundarias, tal vez buenas, pero que no van a lo esencial”, agregó.

Con Cristo al centro, continuó León XIV, “haremos crecer una Iglesia en la que se camina juntos, capaz de renovarse sin dividirse, en la que todos se reconocen hermanos y trabajan con alegría al servicio del Reino de Dios”.

En ese contexto, dijo que la figura de San Agustín y todo el testimonio de su vida nos recuerda “el valor y la primacía de la interioridad”, porque el “no dispersarse en la fragmentación exterior” sino el buscar y encontrar “un sentido que oriente nuestra vida y anime nuestras relaciones” es una exigencia común para todos los hombres.

Solo así, con un testimonio de fe “coherente y apasionado”, los católicos pueden convertirse en las “piedras vivas” que sostienen “el edificio espiritual que es la Iglesia”.

“El estilo de vida de los cristianos, que era nuevo y asombroso al principio, en comparación con el mundo judío y con el pagano, debe serlo todavía hoy, en el mundo actual”, expresó el Papa León.

“Queridos hermanos, como piedras vivas, estamos llamados a ser una Iglesia bien arraigada en el territorio, una Iglesia que camina en medio de los cansancios y las esperanzas de la gente, experta en el arte de escuchar y de acompañar, cuidando las relaciones con las familias, con quienes se preparan para recibir los Sacramentos y también con quienes se acercan de manera ocasional o están alejados de la vida de fe”, dijo.

Finalmente, el Papa llamó a cultivar una “pasión pastoral” en Pavía, que no se desaliente sino que trate de llegar a todos “con la alegría del Evangelio”. 

También subrayó especialmente la importancia de la pastoral universitaria y del diálogo con la cultura, porque el estudio y el conocimiento científico “estimulan a los creyentes a pensar una propuesta de fe capaz de iluminar la búsqueda de verdad, de justicia y de belleza que mueve el alma humana”.

El Papa León encomendó al pueblo pavés a la protección de María Santísima, Madre de la Iglesia, pidiendo su intercesión para que obtenga “el deseo ardiente de vivir y testimoniar el Evangelio”.