“La música habla un lenguaje universal” que puede transmitir la gracia de Dios, afirma arzobispo


Imagen referencial. / Crédito: Lorenzo Spoleti / Unsplash.

El Nuncio Apostólico en Sudáfrica destacó el poder de la música sacra para inspirar unidad, profundizar la oración y alimentar la esperanza, describiéndola como “un lenguaje universal” a través del cual la gracia de Dios llega a su pueblo.

Durante el concierto “Sinfonía de la Gracia”, celebrado el domingo 21 de junio en la Catedral de Cristo Rey de la Arquidiócesis de Johannesburgo (Sudáfrica), el Arzobispo Henryk Mieczysław Jagodziński afirmó que la música trasciende fronteras.

“La música habla un lenguaje universal. Trasciende fronteras, culturas y generaciones”, declaró Mons. Jagodziński, quien también representa al Papa León XIV en Namibia, Botsuana, Esuatini y Lesoto.

Añadió: “Esta noche, al reunirnos en este lugar sagrado, que la belleza de la música nos recuerde que estamos llamados no solo a admirar lo bello, sino también a convertirnos en artífices de esa civilización del amor a través de nuestros actos cotidianos de bondad, solidaridad y esperanza”.

“Porque toda verdadera obra de arte, en última instancia, apunta más allá de sí misma, hacia la armonía más profunda que anhela todo corazón humano”, explicó.

El diplomático vaticano destacó la Catedral de Cristo Rey por su importancia histórica. Describió el templo como un espacio donde generaciones de creyentes han elevado sus voces en alabanza y oración, lo que la convierte en un escenario idóneo para un evento que celebra el poder transformador de la música.

Afirmó que, a lo largo de los años, la catedral ha resonado con cantos que elevan corazones y mentes hacia lo bello, lo bueno y lo eterno.

El diplomático vaticano explicó que, en un espacio tan sagrado como la catedral, la voz humana se convierte en algo más que un instrumento artístico, sirviendo como canal para la espiritualidad, la emoción y las experiencias más profundas de la humanidad.

Estableciendo una conexión entre la fe y la expresión artística, Mons. Jagodziński observó que la ópera, a menudo asociada con el teatro, surge del mismo deseo humano de expresar realidades que las palabras ordinarias no pueden transmitir adecuadamente.

“Cuando las palabras ya no bastan, nace la canción. Y cuando la canción alcanza su máxima expresión, se convierte en testimonio de la alegría y el amor de los que habló San Agustín”, dijo en su discurso del 21 de junio.

También recordó la rica herencia espiritual de la catedral, que ha acogido las oraciones de innumerables fieles, incluyendo de figuras veneradas como San Juan Pablo II y Santa Teresa de Calcuta, cuyo testimonio continúa inspirando a cristianos de todo el mundo.

Mons. Jagodziński afirmó que el concierto pretendía ser más que un evento cultural, invitando a los participantes a experimentar la belleza que la música aporta al corazón humano. Agradeció la contribución del músico Guy Bertrand K., cuyo arte, señaló, enriqueció la ocasión.

En su discurso, el nuncio reflexionó sobre los orígenes de la iniciativa Sinfonía de Gracia, que comenzó en noviembre de 2024 bajo el patrocinio de la Nunciatura Apostólica.

Afirmó que el concierto inaugural demostró la singular capacidad de la música para unir a personas de diferentes culturas, idiomas y orígenes.

Mons. Jagodziński también manifestó su confianza en que Sinfonía de Gracia se convierta en una entrañable tradición anual que fomente la amistad, la fe y un sentido de humanidad compartida.

También dio la bienvenida a los miembros del cuerpo diplomático, al clero, a los representantes de instituciones públicas y privadas, y a los demás invitados reunidos para el evento, orando para que el concierto inspirara alegría y recordara a los participantes la armonía a la que están llamados los individuos y las comunidades.

El nuncio apostólico vinculó el acto con la espiritualidad de San Agustín, citando las palabras del Padre de la Iglesia: “Cantar es una expresión de alegría; más profundamente, es una expresión de amor”.

Asimismo, dijo que esta cita tiene un significado especial dado que el Papa León XIV proviene de la tradición agustiniana, la cual enseña que el corazón humano encuentra plenitud en la verdad, la unidad y el amor.

En ese sentido, recordó que la primera encíclica del Papa León XIV, Magnifica humanitas, concluye con una reflexión sobre la construcción de una “civilización del amor”.

Explicó que, en un mundo a menudo marcado por la división, la indiferencia y la incertidumbre, el Santo Padre llama a la humanidad a situar la dignidad de la persona humana y la capacidad de amar en el centro del auténtico progreso.

El nuncio apostólico también expresó su esperanza de que la música que llenó la catedral se convierta en fuente de inspiración, esperanza y alegría para todos los presentes.

“Que salgamos de este lugar no solo enriquecidos por la música, sino también tocados por la gracia, llevando su melodía en nuestro interior mucho después de que esta velada haya terminado”, dijo.

Finalmente, invitó a los participantes a un renovado sentimiento de gratitud, a una mayor apreciación mutua y a la convicción de que la belleza tiene el poder de acercar a las personas entre sí y a Dios.

Publicado originalmente en ACI África. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa.