Obispos católicos impulsan una "universidad para la paz" en África para combatir el terrorismo


El P. Barthelemy Bazemo (izquierda); Mons. Laurent Dabire, arzobispo de Bobo-Dioulasso; y el Obispo Alexandre Bazie, obispo auxiliar de Koudougou y jefe de la delegación episcopal de Burkina Faso-Níger, visitan la oficina de EWTN en Washington, D.C. el 1 de junio de 2026. / Crédito: Matthew Bunson/EWTN News

Obispos católicos de África Occidental lideran un esfuerzo internacional para desarrollar la Universidad para la Paz del Sahel, una futura institución de educación superior destinada a formar líderes capaces de afrontar el flagelo del terrorismo y la violencia que afectan a la región.

La propuesta surge de la Iniciativa para la Paz en el Sahel, una organización interreligiosa dedicada a la promoción de la paz. El Sahel es la franja geográfica situada inmediatamente al sur del desierto del Sahara y constituye la parte más septentrional del África subsahariana.

Según un documento conceptual proporcionado a EWTN News, la iniciativa está encabezada por las conferencias episcopales católicas de Burkina Faso y Níger.

Los cristianos son minoría en ambos países: representan poco más de una cuarta parte de la población de Burkina Faso y alrededor del 1% en Níger. Las religiones tradicionales africanas también son minoritarias, mientras que el islam es la religión más practicada.

“Si bien imaginamos soluciones como edificios y programas académicos, el objetivo es fomentar una población sólida comprometida con la resolución de problemas y el desarrollo de una paz sostenible en el Sahel”, señala la propuesta.

Aunque la iniciativa es liderada por católicos, los obispos también colaboran con líderes musulmanes y representantes de las religiones tradicionales africanas. El documento destaca que la universidad estará fundamentada en la doctrina social de la Iglesia Católica, abierta a todas las personas y comprometida con el trabajo conjunto con socios interreligiosos, especialmente con la comunidad musulmana.

“La universidad servirá como un centro regional para la construcción de la paz, la investigación sobre gobernanza, la sanación de traumas y el fortalecimiento de la resiliencia comunitaria, capacitando a líderes y comunidades para afrontar los desafíos más urgentes del Sahel”, añade.

Los obispos esperan establecer la sede de la universidad en Uagadugú, capital de Burkina Faso. Aunque será una institución dirigida por africanos y de identidad católica, buscan apoyo internacional, incluido el de Estados Unidos.

“Si bien las necesidades físicas incluyen edificios y materiales, estos son solo herramientas para que los líderes emergentes formen una nueva generación de jóvenes empoderados de todas las religiones, trabajando de manera colaborativa hacia el objetivo común de una paz duradera”, señala el texto.

Los obispos de Burkina Faso buscan solidaridad internacional

Obispos de Burkina Faso se han reunido con el Papa León XIV en Roma y recientemente ofrecieron información al Departamento de Estado de Estados Unidos durante una visita a ese país, con el fin de sensibilizar sobre los problemas que enfrenta el Sahel y obtener más apoyo para sus esfuerzos de paz.

Dos de ellos —el arzobispo de Bobo-Dioulasso, Laurent Dabiré, y el obispo auxiliar de Koudougou y responsable de la delegación episcopal Burkina Faso-Níger, Alexandre Bazié— conversaron con EWTN News sobre la situación en el terreno y las iniciativas para conseguir respaldo para la universidad.

Los obispos hablaron en francés a través de un traductor, el P. Barthelemy Bazemo.

Dabiré explicó que comentó al Papa León XIV que los obispos llevan mucho tiempo intentando llamar la atención sobre los problemas de la región. Señaló que, mientras los conflictos en Ucrania, Irán y Gaza reciben amplia cobertura internacional, África y particularmente el Sahel suelen quedar relegados.

El presidente Donald Trump coordinó con el gobierno de Nigeria ataques contra grupos terroristas en ese país —ubicado al este de Burkina Faso— en medio de una ola de violencia, asesinatos y terrorismo que ha afectado de manera desproporcionada a los cristianos, aunque también ha victimizado a numerosos musulmanes y seguidores de religiones tradicionales africanas.

Bazié indicó que Estados Unidos ha cooperado con Burkina Faso en otros ámbitos, como iniciativas de salud, pero que el problema del terrorismo no ha recibido tanta atención por parte de la administración estadounidense en comparación con Nigeria.

Asimismo, subrayó que la violencia en Burkina Faso no está dirigida únicamente contra los cristianos. Los terroristas atacan tanto iglesias como mezquitas, además de líderes religiosos cristianos y musulmanes. Sin embargo, advirtió que el pueblo burkinés no puede esperar a que la situación alcance los niveles de violencia registrados en Nigeria.

Según un informe de 2025 de la Comisión de Estados Unidos sobre Libertad Religiosa Internacional (USCIRF) referido a los países del Sahel, Burkina Faso registra “una de las tasas más altas del mundo de ataques contra civiles y muertes causadas por la violencia insurgente”.

El informe menciona acciones de grupos insurgentes violentos, entre ellas un ataque perpetrado en febrero de 2024 por la Provincia del Sahel del Estado Islámico contra una iglesia católica en Essakane, donde murieron 12 fieles. Ese mismo mes también se produjo un ataque contra una mezquita que dejó decenas de muertos, además de numerosos ataques contra aldeas cometidos por bandidos e insurgentes. Estas agresiones han afectado tanto a cristianos como a musulmanes.

Además de asesinatos, los ataques han incluido secuestros de sacerdotes, religiosas, imanes y otros civiles cristianos y musulmanes.

“Como resultado de estos asesinatos brutales —miles de personas han muerto— muchas comunidades han sido profundamente afectadas, y la educación es fundamental”, afirmó Bazié. “Se necesitan varios años de formación para ayudar a las personas a desarrollar una mentalidad adecuada, aunque existan diferentes soluciones”.

Bazié destacó que la Iglesia ya trabaja para mejorar la región mediante la construcción de escuelas, hospitales y otras iniciativas de desarrollo económico, pero consideró que un mayor apoyo de socios internacionales podría fortalecer esos esfuerzos.

“Con recursos limitados estamos tratando de hacer lo mejor posible”, señaló. “Por eso hemos venido aquí: para pedir apoyo a lo que ya se está haciendo”.

Publicado originalmente en EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa.