
Peregrinos se congregan ante la estatua de la Santísima Virgen María en la Colina de las Apariciones en Medjugorje, Bosnia y Herzegovina. Crédito: Nikola Mijic/Shutterstock
Doce peregrinos polacos murieron y otros 10 resultaron gravemente heridos cuando el autobús en el que viajaban sufrió un accidente en Hungría el 16 de agosto, mientras regresaban de una peregrinación al santuario de Medjugorje, en Bosnia y Herzegovina.
Otras personas, de las aproximadamente 60 que viajaban a bordo, sufrieron heridas leves. Las autoridades han iniciado una investigación sobre el accidente.
La tragedia provocó reacciones inmediatas de figuras públicas, entre ellas las condolencias del primer ministro de Hungría, Péter Magyar, y de su homólogo polaco, Donald Tusk.
El primer ministro polaco envió un avión especial a Hungría con representantes del Ministerio de Relaciones Exteriores y de los servicios médicos para ayudar a los afectados. El presidente de Polonia, Karol Nawrocki, dijo que estaba rezando por “las familias y seres queridos de las víctimas”.
Los presidentes de las Conferencias Episcopales de Polonia y Hungría también reaccionaron.
El Arzobispo de Gdansk y presidente de la Conferencia Episcopal Polaca, Mons. Tadeusz Wojda, recibió la noticia “con gran tristeza” y rezó “por la vida eterna de las víctimas que fallecieron trágicamente en el accidente y por la recuperación de los heridos”.
Mons. Wojda extendió sus oraciones “a las familias de los fallecidos y de los heridos”, pidiendo a “Dios que les conceda alivio en medio de su dolor, así como la fortaleza y la esperanza que les ayuden a superar estos momentos extremadamente difíciles”.
El Obispo de Szombathely y presidente de la Conferencia Episcopal de Hungría, Mons. János Székely, expresó su solidaridad con las víctimas polacas.
“Me conmovió profundamente conocer la noticia del trágico accidente de autobús”, afirmó, y rezó “por la salvación eterna de quienes perdieron la vida”.
Mons. Székely pidió “al Todopoderoso que conceda consuelo a las familias de los fallecidos en estas horas difíciles y ayude a los heridos a recuperarse lo antes posible”.
En nombre de toda la comunidad católica de Hungría, el obispo aseguró “a nuestros hermanos polacos nuestra compasión y solidaridad”.
El autobús que transportaba a los peregrinos polacos volcó durante las primeras horas del domingo y salió de la carretera, cayendo en una zanja en la autopista M3, en el este de Hungría. Algunos medios han informado que el conductor podría haberse quedado dormido y que fue detenido.
Artículo publicado originalmente en EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa.