La propuesta del Arzobispo de París ante la nueva ley de eutanasia en Francia


Imagen referencial. Crédito: Verin/Shutterstock.

El Arzobispo de París, Mons. Laurent Ulrich, alentó a los fieles a actuar y orar ante la nueva ley de eutanasia en Francia, promulgada por el presidente Emmanuel Macron el 18 de agosto y publicada en el diario oficial el 19.

En una nota publicada el 19 de agosto titulada “Fin de la vida: llamados a actuar y a orar”, el arzobispo parisino propone una serie de medios concretos para afrontar estar norma.

La ley sobre el “derecho a la ayuda a morir” para adultos con una enfermedad grave e incurable, en fase avanzada o terminal y que cause sufrimientos insoportables, permite que el paciente puede ingerir una sustancia letal. Si no puede hacerlo por sí misma, un médico puede hacerlo.

En su columna, el prelado parisino lamenta que los cuidados paliativos, que son una prioridad nacional, sean en la letra “accesibles para todos, excepto para los más vulnerables, a quienes se les ofrecerá y presentará la muerte como un tipo de atención” de salud.

Actuar con creatividad y constancia

Sin embargo, Mons. Ulrich anima a los fieles a “seguir orando, teniendo esperanza y actuando con creatividad y constancia”, recordando que “esta vida que recibimos, que nunca nos pertenece del todo, debe ser amada y cuidada, y que su final debe ser acompañado y aliviado”.

No elegir este nuevo “derecho”

El arzobispo prosigue resaltando que “hoy, mañana y en el futuro, sin duda tendremos que tomar decisiones valientes, quizás incluso poco convencionales, empezando por las que tomemos por nosotros mismos”.

“Por lo tanto, nos corresponde, ante todo, elegir no exigir este nuevo ‘derecho’. La eutanasia y el suicidio asistido existen ahora como una posibilidad: nada debería obligarnos a convertirlos en realidades en nuestras vidas”.

Compromiso personal con los más vulnerables

El prelado resaltó también la importancia de acompañar a “los ancianos, los enfermos, los vulnerables y los que sufren”, compensando el abandono en el que esta nueva norma los deja, “mediante nuestro compromiso personal”.

“Si queremos asegurar que nadie se sienta jamás inútil, pobre o indigno hasta el punto de pedir la muerte, podemos responder al llamado de nuestra humanidad, nuestra fe y el mismo Cristo (“Estuve enfermo y me visitasteis” Mateo 25:36) y acompañar concretamente a quienes se encuentran al final de sus vidas, uniéndonos a las numerosas asociaciones que organizan esta presencia fraterna con seriedad y sensibilidad”, subraya el arzobispo.

Mons. Ulrich resaltó la necesidad de aliviar el dolor de los sufrientes, comenzando por ofrecer el propio tiempo con un testimonio “de manos tendidas, palabras intercambiadas, escucha, compartir y compasión”.

Orar siempre

“Siempre es nuestro deber orar. Por quienes se acercan al final de sus vidas, por los cuidadores que se enfrentarán a peticiones de muerte, por quienes responderán a ellas”, remarcó el arzobispo de París.

“Oremos también por las familias, que bien podemos prever que quedarán desamparadas o separadas para siempre por las situaciones que la ley inevitablemente creará. Debemos estar cerca de cada persona, seguir firmes en lo que creemos que es correcto y verdadero, pero también acoger, consolar y acompañar”, animó.

Como guía para esta oración, el prelado alienta a meditar las palabras del Papa León XIV.

Como ejemplo recuerda lo que dijo el Santo Padre el día de su elección el 8 de mayo de 2025: “Debemos buscar juntos cómo ser una Iglesia misionera, una Iglesia que construye puentes de diálogo, siempre abierta a recibir, como esta plaza, con los brazos abiertos”.