León XIV: “Todo lo que somos y tenemos es un don de Dios” para el bien de todos


El Papa León XIV saluda a una de las participantes en el encuentro con enfermos, personas con discapacidad y pobres atendidos por Cáritas, realizado en la Catedral de Rímini (Italia), el 22 de agosto de 2026. Crédito: Vatican Media.

En la Santa Misa en el puerto de Rímini este 22 de agosto, el Papa León XIV recordó a los fieles que “todo lo que somos y tenemos es un don de Dios”, confiado por el Señor para que seamos “los unos para los otros instrumentos de salvación”.

Con la concelebración de la Misa, sobre las 6:30 p.m. (hora local), el Santo Padre concluyó un intenso día de actividades que incluyó una visita a San Marino, uno de los estados más pequeños del mundo, y a la ciudad italiana de Rímini con ocasión del 47° Encuentro por la Amistad entre los Pueblos.

En su homilía, León destacó que “en la Iglesia, en todos sus ámbitos, la autoridad es servicio”.

“El Papa, los obispos, los sacerdotes y los diáconos son los primeros llamados a vivirla de este modo, y a ellos debe unirse todo el Pueblo de Dios, cada uno según su vocación específica”, dijo.

“La misión de ‘atar’ y ‘desatar’, si bien por una parte se refiere a la función de quienes, en nombre del Señor, estamos llamados a ejercer la autoridad, por otra describe un estilo y una tarea que involucran a todos los bautizados: abrazar, reunir, acoger, liberar, perdonar y emancipar a todo el que esté prisionero del pecado y de sus consecuencias”, explicó.

De esta forma, indicó, todos nos convertimos “en administradores rectos y sabios de los bienes que Dios nos confía, para que todo contribuya, en la caridad, al bien de todos”.

El Papa subrayó que “todo lo que somos y tenemos es un don de Dios que se nos ha confiado para que, en sus manos, podamos ser los unos para los otros instrumentos de salvación en la justicia, comenzando por los lugares y las personas con quienes vivimos y trabajamos cada día, para dirigirnos después, con un corazón grande y abierto, al mundo entero”.

El Santo Padre animó luego a los fieles de la región a “continuar con el compromiso mediante el cual procuran que este territorio sea acogedor no sólo para el descanso y la diversión, sino también para el espíritu”.

“El mundo en el que vivimos ofrece muchas formas de entretenimiento, algunas de las cuales, sin embargo, conducen más a la dispersión y a la ruina que a un verdadero ‘volver en sí’, y dejan el corazón vacío”, alertó.

El Pontífice se refirió después a aquello que algunos llaman “evasión”, “como si la vida cotidiana fuera una prisión de la que hubiera que huir”.

“Pero nosotros sabemos que el lugar más verdadero donde podemos encontrar descanso, donde podemos encontrarnos con Dios para encontrarnos realmente entre nosotros, no está afuera, en medio del caos, sino dentro de nosotros, en lo profundo del alma”, resaltó.

El Santo Padre aseguró que “como comunidad cristiana, estamos llamados de manera especial a cultivar esta experiencia y transmitirla mediante la apertura y la hospitalidad, tanto personales como de nuestras estructuras; el cuidado y el recogimiento de las iglesias, y la disposición para ayudar y ejercer la caridad”.