
Imagen referencial. Crédito: Shalone Cason / Unsplash.
El Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos publicó el Summarium Decretorum correspondiente a 2025, el compendio anual de decretos emitidos por la Santa Sede.
El documento revela que, durante el año pasado, se concedieron permisos para la celebración de la Misa según el Misal Romano de 1962 en parroquias pertenecientes a 34 diócesis de todo el mundo.
Características de la Misa tradicional en latín
La llamada Misa tradicional en latín, o Misa tridentina, es la forma litúrgica codificada por el papa San Pío V tras el Concilio de Trento, con el objetivo de unificar los diversos usos litúrgicos existentes hasta entonces.
Esta reforma quedó plasmada en el Misal de 1570, dando cumplimiento a las disposiciones del concilio celebrado entre 1545 y 1563 como respuesta a diversos desafíos doctrinales planteados por la Reforma protestante.
El misal utilizado actualmente para esta celebración tiene como base el promulgado por San Pío V, aunque fue revisado y actualizado por San Juan XXIII en 1962, edición que sigue siendo la referencia para estas celebraciones.
Una de las características más distintivas de esta forma litúrgica es que el sacerdote celebra ad orientem, es decir, orientado hacia el este litúrgico y no de cara a la asamblea, actuando como guía de los fieles en la oración común.
Las autorizaciones concedidas durante 2025 se enmarcan dentro de las disposiciones establecidas por el motu proprio Traditionis Custodes, promulgado por el Papa Francisco en 2021 y muestra que la Santa Sede continúa examinando caso por caso las solicitudes para celebrar la denominada Misa tradicional en latín en iglesias parroquiales.
Según el índice oficial, siete decretos fueron emitidos durante el pontificado del Papa Francisco, fallecido el 21 de abril de ese mismo año a los 88 años, mientras que las otras 27 autorizaciones fueron concedidas tras la elección del Papa León XIV, el 8 de mayo.
La gran mayoría de los permisos, 29 de los 34 decretos publicados, corresponden a renovaciones por un período adicional de dos años para comunidades que ya celebraban la liturgia según el Misal promulgado por San Juan XXIII en 1962. En varios casos, una única autorización abarcó más de una parroquia dentro de la misma diócesis.
Estados Unidos concentra la mayoría de los decretos
Estados Unidos concentró la mayor parte de las autorizaciones concedidas por la Santa Sede para la celebración de la Misa tradicional en 2025 para parroquias de diócesis como Sacramento (California), Seattle (Washington), Nashville (Tennessee), Lincoln (Nebraska), Davenport (Iowa) y Cleveland (Ohio).
Según los datos del Summarium Decretorum, las diócesis estadounidenses recibieron 24 decretos durante el 2025, frente a los 17 registrados el año anterior.
Este incremento de siete autorizaciones supone un aumento de más del 40 % respecto al año anterior y confirma que el país sigue siendo el principal destino de las solicitudes aprobadas para el uso del Misal de 1962 dentro del marco establecido por Traditionis Custodes.
Entre las diócesis que recibieron permisos o renovaciones figuran también diócesis de Canadá, Polonia, Escocia, Irlanda, Ucrania, Dinamarca y Taiwán.
Reducción gradual del número de decretos
El listado publicado por el dicasterio confirma una reducción gradual del número de decretos relacionados con la Misa tradicional en los últimos años. Mientras que en 2023 se registraron 55 autorizaciones, en 2024 la cifra descendió a 34 y se mantuvo estable durante 2025.
La publicación del Summarium Decretorum constituye una de las pocas fuentes oficiales que permiten conocer cómo se aplica en la práctica la normativa establecida por Traditionis Custodes. Con este documento, Francisco restringió el uso del Misal de 1962 y dispuso que los obispos diocesanos deban obtener la autorización de la Santa Sede para permitir celebraciones en iglesias parroquiales.
Los índices de decretos publicados entre 2023 y 2025 reflejan además la amplia labor de regulación litúrgica desarrollada por la Santa Sede.
Los registros incluyen la aprobación de traducciones de libros litúrgicos a distintos idiomas, la confirmación de calendarios propios para diócesis y congregaciones religiosas, la concesión de títulos de basílica menor a santuarios destacados, la coronación canónica de imágenes marianas y el reconocimiento de nuevos patronos celestiales.