El Papa León XIV pide a los obispos “valentía” para responder a familias en dificultad


El Papa durante la Audiencia General del miércoles 23 de septiembre. Crédito: Daniel Ibañez/ EWTN News

El Papa León XIV pidió este miércoles a representantes episcopales de todo el mundo, reunidos en el Vaticano para un encuentro sobre la familia, que afronten con “valentía” el reto de aprender y ofrecer respuestas a las familias “marcadas por la dificultad” y los “aparentes fracasos”.

“La sabiduría del Pueblo de Dios nos llega a través de nuestra fe común, que ilumina a todas las familias, incluidas aquellas marcadas por la dificultad, la soledad y, a veces, incluso por aparentes fracasos”, afirmó el Pontífice en el discurso inaugural de este encuentro, que se celebra en el Aula Pablo VI y concluirá el próximo 14 de octubre.

De esta asamblea —a puerta cerrada y sin periodistas— se espera la elaboración de un documento de síntesis, aunque sin valor doctrinal que pasará después a manos del Papa.

La cita forma parte de las asambleas de evaluación sinodal propuestas al término del período 2021-2024.

Diez años después de los dos sínodos sobre la familia y de los profundos debates suscitados por Amoris laetitia, 154 obispos y cardenales, 53 sacerdotes y laicos, y once familias invitadas comenzaron este miércoles una serie de reuniones destinadas a hacer balance de la situación actual y evaluar la recepción de la exhortación apostólica que el Papa Francisco dedicó a las familias.

Este documento provocó un intenso debate tras su publicación en 2016 por abrir la puerta, en algunos casos, al acceso a los sacramentos de la Reconciliación y la Eucaristía para algunos católicos divorciados y vueltos a casar civilmente, “cuando una persona considere que caería en una ulterior falta dañando a los hijos de la nueva unión”.

La doctrina de la Iglesia Católica establece que los fieles divorciados que han contraído una nueva unión civil no pueden acceder a los sacramentos si antes no obtienen una declaración de nulidad matrimonial, es decir, una resolución eclesiástica que certifique que su matrimonio fue inválido. De lo contrario, su situación se considera objetivamente contraria al vínculo matrimonial sacramental.

El Papa no hizo mención algunas sobre esto durante su alocución, que pronunció en inglés tras un momento de oración.

León XIV aseguró que la vida de las familias plantea a la Iglesia “preguntas que merecen ser afrontadas con valentía” y enumeró algunas de las situaciones que más le preocupan.

“En muchos contextos ha surgido una distancia creciente entre la manera en que se viven la sexualidad y la intimidad y la visión cristiana del matrimonio”, aseguró.

“Los jóvenes siguen anhelando el amor, la fidelidad y el sentido de pertenencia; sin embargo, muchos encuentran difícil comprender cómo esa visión del amor puede hacerse realidad en sus vidas o creer que un compromiso para toda la vida sea la condición para alcanzar aquello que desean”, comentó a continuación.

“La inseguridad económica, la migración, la violencia, la soledad y otras formas de fragilidad emocional influyen también en las decisiones que las personas toman y en las posibilidades que logran imaginar para su futuro”, señaló también.

¿Qué nos enseña la experiencia vivida de las familias?

Al centrarse en los desafíos más actuales, el Pontífice animó a los obispos a escuchar a las familias y subrayó que la Iglesia todavía tiene mucho que aprender de ellas. En este contexto, planteó una serie de interrogantes que, a su juicio, deberían acompañar los trabajos de este encuentro, desarrollado según la metodología sinodal y concebido como un espacio de escucha.

“¿Qué buscan realmente las personas dentro de estos cambios culturales? ¿Qué nos revelan sus alegrías y esperanzas, sus tristezas y angustias? ¿En qué ámbitos nuestro lenguaje y nuestras prácticas pastorales logran abrir un camino y en cuáles no consiguen tocar el corazón de las personas o sostener sus esfuerzos por hacer el bien? ¿Qué nos enseña la experiencia vivida de las familias, una experiencia de la que aún no hemos aprendido plenamente? ¿Qué podemos ofrecer como formación para una vida familiar sana y santa? En particular, ¿qué podemos aprender de los padres que intentan acompañar a sus hijos y a los jóvenes en estos contextos?”.

“La fragilidad merece una atención especial”

El Santo Padre destacó asimismo que la “fragilidad” merece una atención especial, porque puede “moldear profundamente la forma en que las personas se ven a sí mismas, su futuro e incluso su relación con Dios y con la Iglesia”.

“Todos conocemos la distancia entre el bien que deseamos y aquello que somos capaces de vivir. Necesitamos gracia, perdón y nuevos comienzos para cumplir la voluntad de Dios, y aprendemos que la fidelidad es, a su vez, una gracia que se recibe y un camino que debe renovarse gradualmente, a menudo a través de la prueba”, señaló.

Del mismo modo, pidió que el reconocimiento de este “desafío compartido” modele la manera en que los miembros de la Iglesia acompañan a las familias. Para ello, planteó otras preguntas dirigidas a los participantes:

“¿Qué tipo de Iglesia encuentran las personas precisamente cuando son más frágiles? ¿Nuestras comunidades les ayudan a descubrir que todavía tienen un lugar, una responsabilidad y dones que ofrecer? ¿La verdad que proclamamos puede encontrarse a través de la paciencia, la cercanía y la misericordia de nuestra presencia pastoral? ¿Cómo podemos anunciarles la plenitud de la enseñanza evangélica sobre la familia?”.

Finalmente, invitó a los asistentes a conceder a estas cuestiones toda la importancia que merecen

“El Espíritu Santo suele hablar precisamente a través de las situaciones que nos ponen a prueba, iluminándonos para descubrir cómo la misericordia de Dios y la gracia salvadora de Cristo pueden llegar hoy a nuestras familias, especialmente en su debilidad y resiliencia, en sus esperanzas y decepciones, en su deseo de comunión y en su búsqueda de sentido”.

En la parte final de su intervención, León XIV pidió que los trabajos se desarrollen en un clima de auténtica “libertad evangélica” y animó a los participantes “compartir con sinceridad tanto las alegrías como los desafíos vividos en sus Iglesias locales”.

Confidencialidad sobre el encuentro

El Pontífice subrayó también la importancia de la oración en el desarrollo de las reuniones y emanifestó su esperanza de que el encuentro contribuya a construir una lectura compartida de la última década de pastoral familiar en la Iglesia. Por último, pidió a todos los participantes actuar con “discreción” y mantener “la confidencialidad que este tiempo de escucha y discernimiento requiere”.